La marcha de Luzón le costará al banco en torno a unos 70 millones de euros, que ya han sido dotados. Estos emolumentos corresponden en su mayor parte al plan de jubilación, que ha ido acumulando desde su incorporación al banco en 1996. En concreto, 56 millones. Ele resto son 10 millones en concepto de seguros; 2,8 millones, que pueden ser en acciones o en efectivo, por la prejubilación durante un año; y otro 1,1 millones por un complemento a la pensión, teniendo en cuenta las condiciones de su contrato laboral, de las que da cuenta públicamente la entidad. (fuente:eleconomista)
ESTAS COSAS NO SE PUEDEN ADMITIR EN ESTA EPOCA CUANDO LO UNICO QUE SE ESCUCHA Y SE LEE EN PRENSA ES QUE HAY QUE DESPEDIR A MILES DE PERSONAS, CIERRES DE EMPRESAS, ERE, CONGELACIONES SALARIALES, ETC. ALGUIEN DEBERIA INTERVENIR (EL GOBIERNO) Y HACER ALGO AL RESPECTO.
sábado, 21 de enero de 2012
martes, 4 de octubre de 2011
La Comisión propone un impuesto sobre las transacciones financieras en Europa
El impuesto gravará todas las transacciones sobre instrumentos financieros entre instituciones financieras en el caso de que al menos una de las partes en la transacción esté establecida en la UE. El intercambio de acciones y bonos se gravará con un tipo del 0,1 % y los contratos de derivados, con un tipo del 0,01 %. Así se podrán recaudar 57 000 de millones de euros al año. La Comisión ha propuesto que el impuesto entre en vigor el 1 de enero de 2014.
La Comisión ha decidido proponer este nuevo impuesto sobre las transacciones financieras por dos motivos. En primer lugar, se garantizará la justa contribución del sector financiero en un momento de saneamiento presupuestario en los Estados miembros. Este sector desempeñó un papel en los orígenes de la crisis económica. Las administraciones y los ciudadanos europeos en general han soportado el coste de los masivos rescates sufragados por los contribuyentes en apoyo del sector financiero. Además, la fiscalidad actual del sector es inferior a la de otros sectores. La propuesta generará unos ingresos fiscales suplementarios importantes procedentes del sector financiero para que este contribuya a la hacienda pública.
En segundo lugar, una normativa coordinada a escala de la UE ayudará a consolidar el mercado único de la UE. En la actualidad, diez Estados miembros aplican alguna forma de impuesto sobre las transacciones financieras. La propuesta introducirá nuevos tipos impositivos mínimos y armonizará los impuestos vigentes sobre las transacciones financieras en la UE, lo que contribuirá a reducir las distorsiones de la competencia en el mercado único, desalentará las prácticas especulativas arriesgadas y servirá de complemento a las medidas reglamentarias dirigidas a prevenir futuras crisis. El impuesto sobre las transacciones financieras a escala de la UE reforzará la posición de la UE en favor de unas normas comunes en relación con la introducción de este impuesto en todo el mundo, sobre todo a través del G-20.
Los ingresos del impuesto se repartirán entre la UE y los Estados miembros. Parte del impuesto funcionará como un recurso propio de la UE que reducirá parcialmente las contribuciones nacionales. Los Estados miembros podrán decidir incrementar la parte de los ingresos gravando las transacciones financieras con un tipo más alto.
Algirdas Šemeta, Comisario de Fiscalidad, Unión Aduanera, Auditoría y Lucha contra el Fraude, ha declarado: «Mediante esta propuesta, la Unión Europea se convierte en precursora de la aplicación mundial de un impuesto sobre las transacciones financieras. Nuestro proyecto es sólido y viable. No me cabe duda de que este impuesto puede cumplir las expectativas de los ciudadanos de la UE, esto es, una contribución equitativa del sector financiero. Estoy seguro de que nuestros interlocutores en el G-20 entiendan que les interesa seguir este camino».(fuente:revistamonedaunica)
La Comisión ha decidido proponer este nuevo impuesto sobre las transacciones financieras por dos motivos. En primer lugar, se garantizará la justa contribución del sector financiero en un momento de saneamiento presupuestario en los Estados miembros. Este sector desempeñó un papel en los orígenes de la crisis económica. Las administraciones y los ciudadanos europeos en general han soportado el coste de los masivos rescates sufragados por los contribuyentes en apoyo del sector financiero. Además, la fiscalidad actual del sector es inferior a la de otros sectores. La propuesta generará unos ingresos fiscales suplementarios importantes procedentes del sector financiero para que este contribuya a la hacienda pública.
En segundo lugar, una normativa coordinada a escala de la UE ayudará a consolidar el mercado único de la UE. En la actualidad, diez Estados miembros aplican alguna forma de impuesto sobre las transacciones financieras. La propuesta introducirá nuevos tipos impositivos mínimos y armonizará los impuestos vigentes sobre las transacciones financieras en la UE, lo que contribuirá a reducir las distorsiones de la competencia en el mercado único, desalentará las prácticas especulativas arriesgadas y servirá de complemento a las medidas reglamentarias dirigidas a prevenir futuras crisis. El impuesto sobre las transacciones financieras a escala de la UE reforzará la posición de la UE en favor de unas normas comunes en relación con la introducción de este impuesto en todo el mundo, sobre todo a través del G-20.
Los ingresos del impuesto se repartirán entre la UE y los Estados miembros. Parte del impuesto funcionará como un recurso propio de la UE que reducirá parcialmente las contribuciones nacionales. Los Estados miembros podrán decidir incrementar la parte de los ingresos gravando las transacciones financieras con un tipo más alto.
Algirdas Šemeta, Comisario de Fiscalidad, Unión Aduanera, Auditoría y Lucha contra el Fraude, ha declarado: «Mediante esta propuesta, la Unión Europea se convierte en precursora de la aplicación mundial de un impuesto sobre las transacciones financieras. Nuestro proyecto es sólido y viable. No me cabe duda de que este impuesto puede cumplir las expectativas de los ciudadanos de la UE, esto es, una contribución equitativa del sector financiero. Estoy seguro de que nuestros interlocutores en el G-20 entiendan que les interesa seguir este camino».(fuente:revistamonedaunica)
miércoles, 7 de septiembre de 2011
¿Cuándo comprar un móvil al niño?
Hace unos 30 años, cuando un niño hacía la primera comunión y recibía el aluvión de regalos, el rey era, sin duda alguna, el reloj de muñeca, símbolo de que daba un paso en su madurez. Luego, hizo su relevo la consola portátil, y ahora, ni siquiera hace falta que celebren algo por todo lo alto para que dispongan de un móvil de última generación. La Asociación de Consumidores lanza una pregunta al aire sobre la que merecería la pena reflexionar: ¿cuál es la edad recomendada para que un niño tenga un móvil?
Como en todas las preguntas, la respuesta no es solo una. Lo importante no es tener una conclusión universal y única, sino al menos pensar en los pros y los contrasde darle a un niño un dispositivo semejante y analizar si el uso que va a hacer de él es el adecuado, o incluso si un menor de ocho años necesita un teléfono móvil cuando se supone que no debe quedarse ni un solo momento solo, es decir sin la presencia de adultos.
Pues bien, como pasa con los ordenadores, los niños quieren acceder a todas las tecnologías, máxime cuando ven que es de uso generalizado a su alrededor. El primer acceso a las tecnologías en clave 'Cuéntame' fue la que se hizo al mando del televisor, ya que hubo una época en la que tenerlo en la mano era casi tener el poder de la casa. Los menores no son ajenos a la importancia que los mayores dan a los aparatos y al espacio que le reservan en sus vidas. «¿Si para papá es tan importante el móvil que se vuelve a la casa si no lo lleva en el bolsillo, por qué no puedo tener yo uno?», debe pensar más de un 'loco bajito', como diría Serrat, que se aventura a poder marcar el número de sus amigos desde su propia terminal portátil.
Consciente de todas estas inquietudes y demandas, la Unión de Consumidores realiza una serie de recomendaciones sobre cómo y cuándo deben acceder los más jóvenes a tener en su poder estos aparatos. Para esta asociación, la edad aconsejada rondaría los 13 años, ya que, en su opinión, es el momento en el que los adolescentes empiezan a independizarse, o lo que es lo mismo, comienzan a salir por su cuenta con sus amigos al cine, a las discotecas de menores o a dar un paseo. Eso significa, grosso modo, que el adolescente puede tener algún problema estando solo y, entonces el teléfono móvil será una buena herramienta para poder comunicarse con sus padres.
La edad, por resumir, debe ser aquella en la que el niño empiece a moverse por su propia cuenta y tenga en el móvil un apoyo en caso de que tuviese una emergencia. Pero, los padres deben sopesar otras muchas circunstancias como qué sistema de pago tendrá el teléfono o si puede tener acceso a las redes sociales, o el uso que harán de él.
Primero, los progenitores deben saber que en los centros escolares andaluces está prohibido el uso del móvil porque es disruptivo en las clases. No hay que olvidar que con el celular se pueden hacer fotos, grabar imágenes o conversaciones, o simplemente realizar llamadas o estar mandando mensajes e interrumpiendo, por tanto, el normal desarrollo de la clase. Como norma, los alumnos pueden llevar el móvil en su mochila pero debe estar apagado, y si lo encienden podrán ser amonestados.
Por eso, y para evitar que el abuso del móvil afecte en el rendimiento escolar de los menores por su mal uso, favorezca el sedentarismo o pueda ser una forma de acceso a peligros desconocidos, la Unión de Consumidores recomienda comprar aparatos específicos para niños (con sistema GPS para que se sepa la ubicación del menor por si se pierde), que controle su acceso a las redes y, en general, se inclina por los sistemas prepago, ya que es más fácil controlar el gasto que hacen.(fuente:diariosur)
Como en todas las preguntas, la respuesta no es solo una. Lo importante no es tener una conclusión universal y única, sino al menos pensar en los pros y los contrasde darle a un niño un dispositivo semejante y analizar si el uso que va a hacer de él es el adecuado, o incluso si un menor de ocho años necesita un teléfono móvil cuando se supone que no debe quedarse ni un solo momento solo, es decir sin la presencia de adultos.
Pues bien, como pasa con los ordenadores, los niños quieren acceder a todas las tecnologías, máxime cuando ven que es de uso generalizado a su alrededor. El primer acceso a las tecnologías en clave 'Cuéntame' fue la que se hizo al mando del televisor, ya que hubo una época en la que tenerlo en la mano era casi tener el poder de la casa. Los menores no son ajenos a la importancia que los mayores dan a los aparatos y al espacio que le reservan en sus vidas. «¿Si para papá es tan importante el móvil que se vuelve a la casa si no lo lleva en el bolsillo, por qué no puedo tener yo uno?», debe pensar más de un 'loco bajito', como diría Serrat, que se aventura a poder marcar el número de sus amigos desde su propia terminal portátil.
Consciente de todas estas inquietudes y demandas, la Unión de Consumidores realiza una serie de recomendaciones sobre cómo y cuándo deben acceder los más jóvenes a tener en su poder estos aparatos. Para esta asociación, la edad aconsejada rondaría los 13 años, ya que, en su opinión, es el momento en el que los adolescentes empiezan a independizarse, o lo que es lo mismo, comienzan a salir por su cuenta con sus amigos al cine, a las discotecas de menores o a dar un paseo. Eso significa, grosso modo, que el adolescente puede tener algún problema estando solo y, entonces el teléfono móvil será una buena herramienta para poder comunicarse con sus padres.
La edad, por resumir, debe ser aquella en la que el niño empiece a moverse por su propia cuenta y tenga en el móvil un apoyo en caso de que tuviese una emergencia. Pero, los padres deben sopesar otras muchas circunstancias como qué sistema de pago tendrá el teléfono o si puede tener acceso a las redes sociales, o el uso que harán de él.
Primero, los progenitores deben saber que en los centros escolares andaluces está prohibido el uso del móvil porque es disruptivo en las clases. No hay que olvidar que con el celular se pueden hacer fotos, grabar imágenes o conversaciones, o simplemente realizar llamadas o estar mandando mensajes e interrumpiendo, por tanto, el normal desarrollo de la clase. Como norma, los alumnos pueden llevar el móvil en su mochila pero debe estar apagado, y si lo encienden podrán ser amonestados.
Por eso, y para evitar que el abuso del móvil afecte en el rendimiento escolar de los menores por su mal uso, favorezca el sedentarismo o pueda ser una forma de acceso a peligros desconocidos, la Unión de Consumidores recomienda comprar aparatos específicos para niños (con sistema GPS para que se sepa la ubicación del menor por si se pierde), que controle su acceso a las redes y, en general, se inclina por los sistemas prepago, ya que es más fácil controlar el gasto que hacen.(fuente:diariosur)
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